Estaba echando la ojeada matutina a Facebook y me he encontrado con esta entrada en la web de Punset http://www.eduardpunset.es/17960/general/start-game
Habla sobre los beneficios de los videojuegos para el desarrollo cognitivo y educacional de pequeños y no tan pequeños. Todo esto me ha hecho venir a la cabeza mis tiempos mozos jugando a videojuegos y, ya que estamos en mi blog, ¿porque no hablaros un poco de mi historia videojueguil? (tan normal en l@s que nos criamos en los 90).
Capítulo 1: La Game Boy
¡La niña de mis ojos! No me dió horas y horas de entretenimiento ni nada...
Aparte de las rabietas queme cogía jugando con ella, y que se comía las pilas como si fueran caramelos, creo que aprendí muchas cosas:
- Vocabulario en inglés a "puntapala": no es de extrañar porque la gran mayoría de juegos de la época estaban en inglés, y si te decían que tenías que conseguir las Six Golden Coins o pelear por Dreamland, acababas interesándote por aprender más y más de esta lengua.
- Habilidades motrices, y no me refiero a las posturas imposibles que cogía para jugar cómodamente,
- Entender que había que seguir unas pautas para conseguir las cosas, que había fases que no podría superar si no le pedía ayuda a alguien más experto o con más habilidad en el juego.
Capítulo 2: La Super Nintendo, o como la llaman otros, "el cerebro de la bestia"
La consola de dos jugadores por excelencía, esperaba cada verano a que mi tió nos la dejara para echar unas partidas al Super Mario All-Stars.
- Aprendí que, si bien se pueden jugar las cosas solo, jugar acompañado de un familiar o un amigo, competir y cooperar en un mismo mundo es mucho más divertido. Ya no te digo luego la de temas que tenías para hablar: "Fulano, ¿te acuerdas de cuando nos encontramos con...? Que malo eres en esta parte, Mengano."
Capítulo 3: La NES
Pero, ¿que me estas contando? ¿Me pasas de la Game Boy a la SNES, y ahora me bajas de escalafón a la NES? Pues sí, y no os debería asombrar porque en esa época la N64 (1998) estaba por los aires, y la NES tenía un repertorio de juegazos increíbles. Otra vez, jugando solo me aburría como una ostra, pero el modo cooperativo era harina de otro costal :).
En resumen, a pesar de que puede que no fuera de jugar tanto con figuritas, legos, Action man o fútbol (algo realmente necesario, tengo que decir), jugara a videojuegos no me convirtió en un bicho antisocial. Simplemente, creo que estas herramientas de ocio y aprendizaje deben ser usadas cuando toca, con unas pautas de uso dirigidas por los padres y con unas funciones no solo de ocio individual, sino también de juego cooperativo.